Niños cuidados

La generación
de la igualdad

En 140

Hay que igualar las oportunidades para todos los niños del país desde su nacimiento. Programa: “Niños Cuidados”.

La propuesta

Proponemos asegurar las condiciones para que todos los niños que nacen en el tercer siglo de la Argentina independiente tengan los mismos derechos y oportunidades para desarrollar su potencial. Como parte del programa, proponemos fijar la Asignación Universal por Hijo en una unidad de cuenta protegida de la inflación y potenciarla para que, a través de la tarjeta de la AUH, se instrumenten descuentos para productos que contribuyan a igualar el bienestar y las oportunidades de los niños, sobre todo de los más pequeños: ropa y calzado, alimentos saludables, libros y otros elementos de estimulación temprana.

Además, cada niño tendrá el derecho a ser cuidado en una guardería desde su nacimiento si sus padres así lo desean. Las guarderías podrán ser públicas o privadas, pero serán de financiación pública. El Estado dará apoyo y entrenamiento a los padres y tutores de los hogares más vulnerables para mejorar la nutrición y la estimulación temprana de los niños en el hogar. Los padres, madres y/o tutores responsables de cada niño tendrán la obligación de mandarlos a escuelas-guarderías desde los tres años. Y cada niño tendrá el derecho al mejor plan para la primera infancia de las compañías de salud prepagas, subsidiado por el Estado. 

 


 

Bien implementados, los programas de infancia temprana suelen tener muy buenas relaciones costo-beneficio porque los beneficios a corto y largo plazo son muy grandes: participación laboral femenina, desarrollo cerebral de los niños, rendimiento escolar, mayores ingresos laborales, menor criminalidad, sostenibilidad del Estado de Bienestar.

En Argentina, un año de educación pre-primaria aumenta los puntajes en lengua y matemática en tercer grado en 8%. Además, los chicos tienen menos problemas de comportamiento y más propensión a prestar atención en clase y participar (Berlinski y otros, 2009).

Los programas de formación de capacidades parentales tienen resultados probados para lograr todos esos resultados, particularmente los componentes de estimulación y nutrición, como lo muestra la evaluación de un programa pionero de Jamaica y otra evaluación reciente en Colombia.

 

Datos duros

En Argentina hay 3.613.211 niños de 0 a 5 años de edad (Unicef-Presidencia de la Nacion, Encuesta 2011-2012).

Solo el 32% de los niños de 0 a 4 años de edad asiste a instituciones educativas o de desarrollo infantil (Unicef-Presidencia de la Nacion, Encuesta 2011-2012).

En 30% de los hogares con niños de 0 a 4 años no hay ni un solo libro para el niño (Unicef-Presidencia de la Nacion, Encuesta 2011-2012).

Un estudio hecho en los Estados Unidos observa que, para cuando cumplen 3 años de edad, los niños de hogares pobres han oído 30.000.000 menos palabras que los niños de hogares ricos (Hart y Risley, 2003).

Además, durante la primera infancia los niños de hogares pobres reciben dos expresiones de desaliento por cada expresión de aliento, mientras que los niños de hogares ricos reciben seis expresiones de aliento por cada expresión de desaliento (Hart y Risley, 2003).

Más de la mitad de los niños y adolescentes vive en hogares cuyo jefe de hogar no terminó el secundario (Unicef-Presidencia de la Nacion, Encuesta 2011-2012).

Alrededor de 500.000 chicos no desayunan todos los días (UCA)

Más de la mitad de los chicos y adolescentes de Argentina no come suficiente o adecuada cantidad de frutas y verduras.

 

Preguntas frecuentes

 

¿Qué se hace en Argentina?

Los servicios de cuidado están descentralizados y en general están focalizados. Los Centros de Protección Infantil de Buenos Aires, por ejemplo, atienden a 2.000 chicos en 21 centros (cifras de 2011). Los Jardines de la Ciudad sí tienen cobertura universal y atienden a 46.800 niños en 206 centros.

Como programa de apoyo parental existe “Primeros Años”, un programa focalizado con criterio social que, según el Ministerio de Desarrollo Social, llega a 528.550 familias. Pero se invierte relativamente poco en este programa (US$13 por año por chico) y se instrumenta con visitas mensuales realizadas por becarios. 

Con respecto a educación preescolar, en septiembre de 2014 el Gobierno nacional anunció el envío de un proyecto de ley para extender la obligatoriedad de la asistencia escolar de los niños desde los 4 años de edad.

 

¿Qué hacen otros países?

Hay muchísimas experiencias. En los Estados Unidos, HeadStart acaba de cumplir 50 años. El programa Perry, de formación preescolar en niños de 3 y 4 años, también mostró grandes impactos, sobre todo en menores tasas de criminalidad. En Latinoamérica, el programa de centros de cuidado de mayor cobertura es Hogares Comunitarios del Bienestar (Colombia), que atiende a 1.200.000 de niños.

En cuanto a formación de los padres se destacan los programas de Jamaica y Colombia mencionados, Cuna Más (Perú) y Nadie es Perfecto (parte de Chile Crece Contigo). Entre las experiencias más innovadoras, Providence Talks usa un dispositivo electrónico para monitorear el desarrollo del lenguaje de los niños y para fomentar un mayor uso de palabras en los hogares de bajos recursos.

 

Críticas y contraargumentos

 

El mejor lugar para los niños es con su madre

No siempre. Existen muchas situaciones de vulnerabilidad debidas a falta de disponibilidad de los padres para el cuidado cotidiano. En particular “una mala situación laboral de las madres, la pobreza o la presencia de cuatro o más niños en el hogar son factores determinantes relacionados con la vulnerabilidad del niño en la alimentación, la atención de la salud y su estimulación emocional, social y cognitiva”. (BID, 2015). Sendil Mullainathan, de la Universidad de Harvard, muestra que las personas en situación de pobreza, al estar tan ocupadas y estresadas, también pueden tener menos “ancho de banda”, las habilidades cognitivas que permiten al cerebro resolver los problemas que se presentan en la vida diaria, incluyendo cuidar y estimular a los hijos.

 

Es una política de derecha que separa a las madres pobres de sus hijos

Es una política progresista y pro-mujer. La pobreza femenina está muy relacionada con las restricciones para trabajar que tienen las mujeres cuando tienen hijos. Las mujeres tienen en promedio cuatro veces más probabilidades de vivir en hogares más vulnerables cuando tienen hijos: en el año 2012, el 48,6% de las madres de este país vivía en el 30% de los hogares con menores recursos (Observatorio de la Maternidad de Argentina). Además, si no tienen ingresos propios tienen más vulnerabilidad dentro del hogar (Lupica, 2015). Establecer guarderías gratuitas es una forma de socializar los costos de la paternidad/maternidad y ayuda a quebrar el círculo vicioso de la pobreza.

 

Los más chicos tienen que jugar, no leer

Leer cuentos ayuda al niño no sólo a mejorar su vocabulario, sino a reconocer figuras a través de ilustraciones, a desarrollar sus habilidades de comprensión y a estimular su interés por los libros. Todo esto incide en su futuro, mejorando sus habilidades analíticas y su desempeño escolar (Martínez, 2014).

 

El Estado no debe meterse en lo que los niños comen

Si bien el Estado no debe inmiscuirse en el derecho de cada ciudadano a consumir los alimentos que quiera, hay muchos argumentos morales y económicos para proteger a los niños de comidas insalubres y promover una alimentación más sana.

 

Es frívolo preocuparse por la nutrición de los niños

Todo lo contrario. Una buena nutrición en la infancia temprana es esencial para el desarrollo cerebral del niño. Más adelante en la vida, la mala nutrición (esencialmente, excesos de carbohidratos y azúcares) está asociada a enfermedades coronarias y a la diabetes de tipo 2.

 

Costo fiscal anual 

  1. Potenciar la AUH: 0,05% del PIB (asume descuentos de 10% en promedio para todas las compras con la tarjeta de la AUH ).
  2. Guarderías 0-2: US$360 millones o 0,07% del PIB (asume incremento de 10% en cobertura y costo de US$1.200, similar a centros de desarrollo infantil, CABA). 
  3. Programa de entrenamiento parental enfocado en nutrición y estimulación temprana: US$1.000 millones para niños del primer quintil o 0,2% del PIB (asume costo de US$1000 por niño, cerca del promedio regional en estos programas y mucho mayor que el programa actual de Argentina, Primeros Años).  Más: 0,16% del PIB para sumar a los niños del segundo quintil y 0,15% para sumar a los niños del tercer quintil.
  4. Completar cobertura 3 años: US$900 millones o 0,18% del PIB (asume costo de US$3.000 por niño como en C.A.B.A.).
  5. Plan de salud en la primera infancia: US$1.000 millones para niños del primer quintil o 0,2% del PIB (asume costo de US$1.000 por niño).