Viajar como
humanos

MetroExpresos para
movilidad diaria

En 140

Viajemos como humanos: ómnibus cómodos punto a punto accesibles a todos y trasbordo gratis con la SUBE #ViajarComoHumanos

La propuesta

Toda inversión en transporte público urbano mejora mucho la vida: los subtes, los sistemas tipo Metrobus, trenes más modernos. Hay una manera para viajar con comodidad y velocidad que hoy no está regulada y subsidiada y por lo tanto sólo es accesible para sectores medio-altos y altos: ómnibus cómodos como los de larga distancia, climatizados, con pasajeros sentados, que hacen viajes punto a punto. El viaje es más rápido porque sólo hay unas pocas paradas de descenso, en puntos de conexión con otros medios de transporte.

Proponemos la puesta en marcha del MetroExpreso: buses de primera calidad con recorrido punto a punto que partan en horarios preestablecidos desde estaciones dispersas por todo el conurbano hacia el centro, con pocas paradas de descenso. Las estaciones se definirán como para que nadie tenga que caminar más de diez cuadras hasta una estación de partida, con un recorrido análogo de retorno. El trasbordo desde la estación de destino al lugar de trabajo será gratuito con la tarjeta SUBE. Hoy, el costo de un viaje en tres colectivos lentos, llenos y sin climatización (la realidad cotidiana de muchas personas), sumado al subsidio que el Estado paga a las empresas por esos viajes, equivale al precio de los charters que salen, por ejemplo, de barrios cerrados. Es decir, es posible ofrecer a todos un servicio de MetroExpresos cómodos y rápidos por un valor similar al que hoy se gasta diariamente en viajar y sin un costo adicional para el Estado. 

Esta propuesta es una de las muchas mejoras que pueden hacerse a la movilidad urbana y requiere la puesta en marcha efectiva de la Autoridad Metropolitana de Transporte. Entre otras prioridades: todos los trasbordos con tarjeta SUBE deberían ser gratuitos; los trenes suburbanos deben llegar a su velocidad potencial; el sistema de colectivos, especialmente en Buenos Aires, tiene que reorganizarse; y deben completarse las líneas de subte planificadas.

 


 

El derecho a una movilidad urbana de calidad

Las dificultades en la movilidad urbana, especialmente en el transporte diario del hogar al lugar de trabajo, son una fuente de incomodidad y una pérdida de tiempo y recursos que afectan la calidad de vida de las personas y la productividad de la economía. En la última década el tema adquirió una relevancia creciente en la Argentina, pero en general por los malos motivos, como la tragedia de Once.

Como muchos problemas sociales, la mala calidad del transporte de pasajeros tiende a afectar más la vida de las personas más pobres. En las grandes urbes, especialmente Buenos Aires, las familias de menos recursos tienden a vivir más lejos de los centros más dinámicos de la economía, e incluso más lejos de medios de transporte como el subte o el tren, porque ahí el suelo urbano es más barato. La suburbanización de sectores de más altos ingresos también los enfrentó a este problema, con una respuesta algo menos tortuosa, que a su vez empeora el problema: el uso diario del auto hasta el lugar de trabajo.

En la actualidad, las principales alternativas para movilidad entre el conurbano de Buenos Aires y la CABA padecen problemas graves:

  • el colectivo común es un servicio barato pero extremadamente lento (por la multiplicidad de paradas) e incómodo en hora pico. La lentitud implica además un efecto negativo incluso a los no usuarios: cuanto más tarda un vehículo en un determinado recorrido, más tiempo ocupa el espacio público vial y por lo tanto más tráfico genera a los demás.
  • el tren presenta una situación estructural de sobre-demanda y problemas gravísimos de obsolescencia y mantenimiento. Además, la mayor parte de los habitantes del conurbano vive lejos de una estación de tren, cuya traza actual tiene más de 100 años.
  • el automóvil es muy caro desde el punto de vista privado y ocupa una gran cantidad de espacio público para tratarse de un medio que transporta un promedio de menos de 2 personas.

Como respuesta “de mercado” a la falla de los sistemas de transporte colectivo, y a las dificultades de tránsito y costo para los autos, incipientemente se ha extendido el uso de “charters”. En principio, podemos definir al charter como un servicio de transporte automotor de acceso público con una o pocas paradas de salida y una o pocas paradas de llegada, sin cubrir con el servicio todo el trayecto intermedio. El charter tiene ciertas ventajas sobre los otros medios: un costo total menor al del auto; una velocidad y comodidad superiores a las del colectivo común; y un alcance superior al del ferrocarril. Sin embargo, el charter es una solución de momento minoritaria.  Esta subprovisión surge como resultado de un tratamiento económico que discrimina en su contra: a diferencia de los otros modos públicos, no está subsidiado.

Proponemos la puesta en marcha de un MetroExpreso: un sistema de charters ofrecido a un precio más accesible, complementando el pago del boleto con un subsidio estatal, como mínimo para ponerlo en pie de igualdad con el sistema de colectivos. El servicio se licitará de manera competitiva a compañías privadas, con salidas en horarios pautados.  Los charters tendrá estaciones de salida en puntos específicos que cubran todo el conurbano de Buenos Aires, y utilizarán de manera preferencial en su recorrido la actual estructura de autopistas. El pago será con tarjeta SUBE y no se cobrará el trasbordo hacia otro medio de transporte. (La distribución de lo recaudado se hará entre las compañías que intervengan en cada viaje).

Hoy se calcula que el pasajero paga por el colectivo entre un tercio y un cuarto del monto total recaudado, mientras que el resto es complementado con subsidio estatal. De modo que, por ejemplo, un boleto de $15 o $20 para el MetroExpreso, sumado al subsidio estatal, alcanzaría a cubrir el precio para pasajeros frecuentes que se paga hoy en el mercado por los charters de mejor calidad que prestan el servicio a barrios privados. Ese valor de $15 o $20 es menor que el que hoy se paga por tres colectivos desde una zona del Gran Buenos Aires alejada del centro.

Hay mucho por avanzar en movilidad urbana, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde vive casi un tercio de la población del país. Es fundamental una coordinación real entre diferentes gobiernos, con un funcionamiento efectivo de la Autoridad Metropolitana de Transporte. La inversión en trenes y subterráneos urbanos debe ser una prioridad. Un ejemplo de la falta de coordinación: el gobierno nacional firmó el contrato para unir Retiro y Plaza de Mayo con la línea E (15 cuadras de extensión) en 2007, y la obra está parada por problemas interjurisdiccionales. Las líneas de colectivos deben ser organizadas con un plan racional: su diseño actual es puramente azaroso y jamás tuvo planificación alguna, algo elemental en toda política de transporte. Gradualmente, además, tiene que abandonarse la discriminación en contra de las ciudades fuera de Buenos Aires, cuya movilidad es comparativamente más cara.