El dinero
del futuro

el fin de
la evasión

En 140

Creemos una economía transparente usando el teléfono celular para pagos y cobros: programa “El dinero del futuro”.

La propuesta

Proponemos impulsar el uso de dinero digital para realizar pagos de celular a celular. Aunque esta tecnología existe, hace falta una coordinación del Estado para promover y generalizar su uso. El uso de teléfonos celulares para pagar y cobrar (frecuente en muchos países) favorecerá la actividad de PYMES o comercios, sin necesidad de más dispositivos que un teléfono celular y sin pagar cargos cuantiosos a los oligopolios de tarjetas de crédito y débito por el uso de dinero electrónico.

Los pagos por celular no pagarán impuesto al cheque y se les deducirán 5 puntos del IVA en el caso de compras. El dinero disponible en el celular será el de una cuenta gratuita en el Banco Nación (o de bancos privados, si la ofrecen gratis) cargada con un monto inicial de $100 para el primer millón de usuarios. Esa cuenta tendrá transferencias gratuitas de ida y vuelta con la cuenta bancaria habitual de cada usuario, también realizadas por celular. El sistema será mucho más seguro que el uso de efectivo y se protegerá la privacidad de las transacciones. Su generalización combatirá la inseguridad y será un golpe a la evasión fiscal, contribuyendo al financiamiento de nuestro programa de Gobierno.

Para diezmar la evasión fiscal es necesaria, por supuesto, una racionalización impositiva (ver "Producir tiene Premio"). Pero además, promoveremos el uso de otras formas de pago electrónico, subsidiando la compra de equipos POSNET, habilitando un 0800 para denuncias por no entrega de facturas o por descuentos por pago en efectivo, y con sorteos (sin necesidad de inscripción previa) con el número y CUIT de cada factura de compra. Todos debemos contribuir, en proporción a nuestros ingresos, a ese fondo común que es el Estado. Hay mucho que hacer para cambiar nuestra débil cultura tributaria.

 

 


 

Evadir la ley es evadir el progreso y la igualdad

La evasión impositiva en la Argentina, difícil de calcular, es evidentemente altísima. Si efectivamente se pagara el 21% de todo lo consumido, el 35% de todas las ganancias empresariales, si se cobraran realmente contribuciones y aportes por todo el empleo, sumando a eso el impuesto al cheque, las retenciones, impuestos a los patrimonios, etc. el Estado no tendría los problemas de financiamiento que tiene.

No hay nada más progresista y más justo que lograr un cumplimiento impositivo perfecto. Hay que salir de un círculo vicioso en el que se cumple poco porque los impuestos son altos y se imponen impuestos altos porque se cumple poco. Con el tiempo, esos comportamientos se consolidan en una cultura de voracidad estatal y de rebelión fiscal. Se libra una guerra en la que el Estado intenta cobrar cada vez más, por servicios que presta mal, y muchos ciudadanos intentan pagar lo menos posible, mientras otros ven caer sobre ellos una carga cada vez más injusta. Estado voraz, algunos evasores, otros ciudadanos cumplidores: otra instancia de división de la sociedad argentina.

La consecuencia de esa guerra por recursos entre el Estado y el sector privado es conocida: al final, terminamos en tasas altísimas que generan escasos incentivos a producir para quienes quieren cumplir la ley. Empresas formales pierden rentabilidad y reducen el empleo. El ahogo fiscal influye sobre el crecimiento económico, y el Estado también acaba recaudando menos y pudiendo invertir menos en salud, en educación, en protección social. La guerra fiscal termina como todas las guerras: pierden todos.

  

Dinero en tu celular: más cómodo, más seguro, más leal

Los pagos electrónicos (por vía bancaria o tarjeta) son una manera cómoda de pagar y al mismo tiempo evitan los riesgos del dinero físico y ayudan a combatir la evasión. Pero estos pagos enfrentan algunos obstáculos. En el caso de tarjetas, los comerciantes medianos y pequeños reciben cargos desproporcionados por el oligopolio de tarjetas de crédito, enfrentan el impuesto al cheque y requieren un dispositivo especial. Los pagos por vía bancaria con número de “CBU” exigen cierto esfuerzo de ingreso de datos que no se justifica para pagos pequeños.

Tecnológicamente, hoy es totalmente viable el pago entre dos teléfonos celulares con pocos pasos muy fáciles. El sistema que proponemos de Dinero Digital (llamémoslo DiDi) será una aplicación de celular extremadamente sencilla: cada dueño de una cuenta DiDi eligirá un nombre y apellido de fantasía, con la característica de que si es pronunciado oralmente podrá escribirse de una sola manera(por ejemplo, GATO NEGRO). Esa cuenta DiDi estará asociada a una cuenta bancaria personal gratuita, que no pagará ningún impuesto por transferencias desde ella, hacia ella o hacia otras cuentas del sistema. Para pagarle a otra persona, simplemente se colocará una contraseña de ingreso en la aplicación, el nombre y apellido de fantasía del receptor y el monto. Que pueda pronunciarse de una sola manera y se trate del formato familiar nombre-apellido facilitará las transacciones rápidas sin necesidad de deletrear (por ejemplo, en el taxi o en el kiosco).

Las cuentas DiDi podrán ser personales o de negocios, en cuyo caso tendrán un número inicial distintivo. Cuando se trate de transacciones hacia cuentas de negocios, el pago tendrá un tratamiento impositivo diferente. El pagador recibirá un descuento automático de 5% de la compra. Para promover el sistema, el primer millón de cuentas DiDi recibirá una carga inicial gratuita. Por supuesto, será voluntario y lo usará sólo quien lo desee.

El Dinero Digital por celular será una entre otras formas para fomentar el cumplimiento impositivo. Controlar el cumplimiento en la venta final de consumo tiene la consecuencia de multiplicarse hacia arriba en la cadena de pagos y hacia otros impuestos: la evasión de IVA y la de otros impuestos van de la mano, porque de lo contrario se generan inconsistencias.

  

¿Cuáles son las ventajas de este sistema? 

  • Es seguro, el dinero en el celular está protegido por una contraseña.
  • Es cómodo, se evitan todos los problemas de cambio.
  • Es rápido e higiénico.
  • Se evita la inseguridad de llevar dinero encima.
  • Se ahorra en impresión y reposición de billetes, un rubro que hoy alcanza 1.500 millones de pesos, es decir, 15 veces lo que se necesita para depositar $100 iniciales en el primer millón de cuentas DiDi, promoviendo el uso del sistema.
  • Hace gratuito el uso de dinero electrónico para pequeños negocios, evitando costos de tarjetas de crédito y débito y equipos especiales.
  • Puede ayudar a las empresas chicas a acceder a sistemas de gestión digitales tipo Square.
  • Combate la evasión porque todas las transacciones a negocios quedan registradas, como ocurre hoy con los pagos con tarjetas o por vía bancaria.
  • Es un gran paso hacia brindar instrumentos de ahorro, seguro y crédito a quienes están excluidos del sistema bancario (Radcliffe and Voorhies, 2012).

 

  Algunos datos duros  

  • El 60% de los argentinos declara no recibir factura en los negocios donde compra (LAPOP, 2014).
  • Solo el 33,1% de la población adulta en Argentina tiene cuenta en una institución financiera formal (Encuesta Global Findex, 2012).
  • En 2014, Argentina ocupó el puesto número 42 de un total de 55 países evaluados por The Economist por sus esfuerzos para promover la inclusión financiera.
  • Argentina está entre los único seis países de la región (junto con Haití, Nicaragua, Panamá, Trinidad y Tobago y Venezuela) que no tiene estrategia nacional de inclusión financiera.


¿Cómo despegó el uso de dinero en el celular en otros países?

En muchos países el uso de dinero en el celular empezó por iniciativa de operadores privados. El caso más famoso es M-Pesa, el servicio de dinero en el celular de Safaricom en Kenya, en asociación con Vodafone (Pesa significa dinero en Swahili). Los usuarios de M-Pesa en Kenya, que en 2012 llegaron a 17 millones e hicieron transacciones por un valor equivalente a 31% del PBI, usan el servicios para hacer depósitos y extracciones como si fuera una cuenta bancaria, pero en vez de hacerlo en sucursales de banco, lo hacen en los puestos de recarga de celular. Safaricom maneja las cuentas de los usuarios y deposita todos los depósitos en una cuenta conjunta en un banco común. Los usuarios pueden además hacer pagos a terceros (usuarios o no usuarios), chequear saldos, pagar cuentas, etc., pagando una comisión muy baja por cada transacción. También pueden hacer extracciones de cajeros, por un acuerdo entre Safaricom y la mayor compañía de cajeros.

Aunque M-Pesa está creciendo en otros países, su éxito y la manera en la que se “saltea” la bancarización no son comunes. En mercados de nivel de ingreso y bancarización similares a los de Argentina, los servicios de dinero en el celular en general han tratado de establecerse en conexión con las cuentas bancarias de los usuarios (GSMA, 2015).

Para extender la bancarización a zonas más pobres en varios países de la región, los bancos tratan de asociarse con negocios que hacen las veces de sucursales pero sin costos fijos tan altos, sino cobrando una comisión pequeña por transacción. En Brasil hay 170.000 locales que cumplen funciones de sucursales bancarias en este esquema, aunque solo 50.000 tienen las funciones de depósito y extracción (Mas y Almazán).

En varios países de Latinoamérica, los servicios de dinero en el celular también ofrecen una “tarjeta compañera”, en asociación con una tarjeta de crédito, para aprovechar la aceptación de las tarjetas de crédito en comercios (GSMA, 2015).

En Perú, un conjunto de empresas está por lanzar una plataforma abierta de dinero en el celular que se pueda usar con cualquier operador: Pagos Digitales Peruanos (PDP).

Ecuador es un caso interesante de política pública. En 2014, el Banco Central de Ecuador se estableció como el único emisor de dinero electrónico para asegurar la interoperabilidad. Para tener una cuenta de dinero electrónico en el BCE no hace falta tener cuenta bancaria, y las cuentas no tienen costos de apertura ni de mantenimiento ni necesitan saldo mínimo. Las transacciones no requieren un smartphone, ni internet, ni crédito en el celular.

En los países más desarrollados, como Dinamarca, Suecia, Noruega, Islandia, y Finlandia, los pagos con teléfono son muy populares. Dinamarca, donde todos los adultos tienen tarjeta de crédito y uno de cada tres hace compras con el celular, quiere ser el primer país del mundo en eliminar el efectivo en negocios de ropa, restaurantes, estaciones de servicio y otros negocios, a partir de 2016.

 

¿Qué ambiente regulatorio es propicio para la generalización del dinero en el celular?(Di Castri, 2015) 

  1. Permitir a entidades no bancarias “emitir” dinero digital a través de algún mecanismo de licencia
  2. Establecer requerimientos de capital proporcionales a los riesgos del negocio.
  3. Permitir el uso de agentes (por ejemplo, kioscos) para extracciones y depósitos (“recarga”).
  4. No fijar modelos específicos de interoperabilidad sin permitir que un mecanismo de interoperabilidad surja del mercado.

Además, el rol del Estado es crear un buen marco de protección del usuario, catalizar un ecosistema digital, promover que se entienda bien el producto y promover la inversión privada en infraestructura (World Bank, 2014).

  

Todos contra la evasión

Muchas de nuestras propuestas de gobierno incluyen reducciones impositivas asociadas a la formalización: “Juntos en Blanco” para fomentar el empleo formal, “Producir tiene premio” para hacer más razonable la presión impositiva sobre las PyMES, además de la eliminación de retenciones y la reducción paulatina del impuesto al cheque.

Al mismo tiempo que se estimula el cumplimiento tributario, debe haber mayor dureza con el incumplimiento. El control ciudadano a la evasión es crucial y no es difícil de mejorar. Los sorteos con facturas de IVA realizados en el pasado se realizarán de manera más sencilla, simplemente premiando a las facturas de determinado período asociado a un CUIT y una terminación. Las denuncias por no facturación podrán presentarse en un Mapa de la Evasión en Internet, señalando a negocios incumplidores.

Hay que generar los incentivos para que contratar a un trabajador informal sea mucho más riesgoso que conveniente, facilitando el procedimiento de denuncia y aumentando el premio al trabajador informal que demuestra una relación irregular. Debe terminarse inmediatamente con el esquema de blanqueo o lavado organizado por el Estado vía el CEDIN.