La propuesta

Cuando se trató en el Congreso la estatización de las AFJP, no fue una política lo que se puso sobre la mesa a la hora de debatir. Siempre que el gobierno kirchnerista presentó leyes con semejante urgencia para que fueran votadas, fue porque algo estaba necesitando. La verdad es que el gobierno necesitaba lo que usualmente se llama “caja”, y encontró aquí un tesoro incalculable que se dispuso a manejar con total discrecionalidad, sin transparencia ni control, con una carencia absoluta de reglas y, por supuesto, sin ofrecer ningún tipo de información pública certera.

La sustentabilidad del sistema de jubilaciones se construye ampliando la base de aportantes y utilizando los recursos con eficacia y responsabilidad.  Para aumentar la registración, hay que segmentar la carga previsional y generar estímulos, además de buscar una formalización acelerada.

 


 

Estatización de las AFJP

Creemos en el sistema de reparto. Creemos en él porque lleva implícita una lógica solidaria que es imprescindible para gestionar adecuadamente y desde una perspectiva social los fondos de la tercera edad. Queremos aclararlo porque, cuando se votó la estatización de las AFJP, muchos salieron a decir que el radicalismo votó en contra. No fue así. Nosotros presentamos un proyecto alternativo donde apoyábamos la estatización, pero estábamos en contra del capítulo sobre el manejo de los fondos. Con el tiempo, quedó claro que teníamos la razón.

La Argentina debe romper definitivamente la barrera del 35% de trabajadores no registrados y para eso hace falta un gobierno que tome la decisión de conseguirlo. Ampliar la base de trabajadores registrados impactará directamente en mejor recaudación para el sistema de jubilaciones, más fondos para las obras sociales y mayor estabilidad laboral. Para ello se necesita una visión económica más ajustada. El gobierno insiste en ver a los actores económicos como fuente de recaudación y allí es donde se inicia el problema.

 

“Juntos en Blanco”

No creemos que el empleo informal baje automáticamente con el crecimiento. Se necesita una política específica. Con nuestra propuesta “Juntos en Blanco” vamos a darle poder a los trabajadores informales y desempleados para que puedan ofrecer a empresas privadas su trabajo libre de aportes y contribuciones. Y lo mismo puede hacerse con los recpetores de programas de trabajo de emergencia, como el “Argentina Trabaja”. ¿Por qué no ofrecerles a esos trabajadores, además del plan actual, la posibilidad de llevarse parte de ese salario como complemento de lo que puedan recibir en caso de ser contratados en blanco en una empresa privada?

 

Ingreso Ciudadano para la Adultez

La Argentina está cerca de una cobertura total para los mayores. Por una serie de moratorias, mucha gente recibe jubilación incluso cuando no aportó en tiempo y forma. Creemos que todos los adultos mayores de la Argentina tienen que tener garantizado un piso mínimo de ingresos. Un Ingreso Ciudadano para la Adultez (ICA) puede ser una manera de conseguirlo, mientras el blanqueo laboral hace lo suyo.

Los aportes de los trabajadores en actividad tienen que ser lo que garantice el monto de la jubilación, pero no es deseable que ningún adulto mayor esté desamparado en sus ingresos. El ICA debería ser universal en principio, pero con excepciones para adultos con riqueza acumulada que no hayan realizado aportes. En casos como esos, las moratorias resultan socialmente injustas.

 

ANSES

La ANSES debe dejar de ser el barril sin fondo siempre dispuesto a solventar las políticas de un gobierno que no supo o no quiso encontrar otra forma de financiación. El sistema previsional tiene que ser universal y sustentable, y no un organismo que fracase en un par de años por la irresponsabilidad de los funcionarios.

Sería responsable que el Estado deje de actuar en contra de quienes reclaman el valor legal de su jubilación ante la Justicia. El gobierno debe encontrar de inmediato una solución con todos los jubilados actuales que estén recibiendo menos de lo que legalmente les corresponde, estén o no reclamándolo a la Justicia

 

Actualización de haberes

Desde 2009 los jubilados comenzaron a recibir actualizaciones automáticas de sus haberes, una en marzo y otra en septiembre. Es importante remarcar que son actualizaciones automáticas porque, si uno está distraído y ve los aplausos que siguen a cada anuncio del aumento, podemos pensar que estamos frente a una idea magnánima que tiene la presidenta dos veces por año, y no que esto es el resultado de una ley que se votó en el Congreso y que el gobierno está obligado a cumplir.

Si bien la actualización en un comienzo fue beneficiosa, ya que moderaba la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones debido al aumento de los precios, pronto perdió la carrera contra la inflación. Por eso presentamos un proyecto de ley para que las jubilaciones, en esta especial circunstancia de inflación persistente, se actualicen automáticamente cada tres meses según el ritmo inflacionario. De esta manera, la reacción de los haberes jubilatorios al aumento de precios va a ser más rápida, reduciéndose la pérdida de poder adquisitivo de los jubilados.

Es importante proteger a quienes trabajaron toda una vida y ahora disfrutan de su derecho a descansar. Proteger a quienes trabajaron toda una vida y ahora disfrutan de su derecho a descansar. Proteger a los jubilados no solo implica garantizarles una buena calidad de vida, sino que también incentiva a los más jóvenes a ser trabajadores responsables por sus aportes, ya que verán que los esfuerzos de hoy darán sus frutos mañana.

 

Estímulos para nuestros mayores

En este siglo muchos “abuelos” no reciben el trato que merecen, más allá del tema específico de las jubilaciones. Por ejemplo, con toda la información absolutamente disponible para todos, la “sabiduría” de los mayores no es mirada con el respeto de otros tiempos. El reemplazo del trato personal por la tecnología para muchos quehaceres también puede perjudicar a las personas de más edad; hoy en día hasta prender una televisión puede ser demasiado exigente para cualquiera.

Pero los cambios tecnológicos y culturales también pueden mejorar la vida de los adultos. Creemos que le Estado tiene un rol ayudando a poner en valor las largas décadas de vida que pueden seguir a la jubilación. Por ejemplo: la capacitación tecnológica para los adultos mayores es decisiva, para aprovechar las nuevas herramientas y para hacer más fácil la realización de trámites que son todo un desafío. En un mundo de padres y madres ocupados, creemos que los adultos mayores pueden hacer mejor que nadie algo que hicieron toda la historia y que también puede enriquecerlos: cuidar a otros. Proponemos estimular la participación de adultos mayores capacitados en centros de cuidado.