Política exterior

La propuesta

 

Durante estos últimos años las relaciones internacionales de Argentina en el plano político fueron conducidas con objetivos equivocados. La estrategia de relacionamiento externo estuvo destinada a obtener réditos de corto plazo en el orden doméstico, por ejemplo a través de acuerdos con Irán. Hay que revisar este curso de acción de manera profunda.

La relación internacional del país debe articularse alrededor de nuestros intereses de largo plazo. En el plano económico, nuestra política comercial y financiera se encuentra atrapada en el pantano de una mala gestión macroeconómica. Los instrumentos del arsenal habitual de la estrategia comercial no funcionan porque están subordinados a una esquema macroeconómico ineficaz. 

El primer paso es despolitizar y despersonalizar la política exterior. Las relaciones de Argentina con el mundo no pueden pasar por afinidades personales, deben regirse por intereses nacionales.

 


 

Del aislamiento a la integración

En materia de política comercial, el kirchnerismo fue aislacionista, anti integración. Nos estamos llevando muy mal con nuestros países limítrofes y el modo de involucrarnos con grandes potencias económicas (China, países emergentes de Asia, Estados Unidos, Alemania, Francia, España) fue pobrísimo y con una visión de corto plazo.

El desempeño del comercio es un determinante de la radicación de inversiones y la generación de empleos. En presencia de incertidumbre comercial, el destino preferido de las inversiones será Brasil porque es el mercado de mayor tamaño, porque tiene mayor estabilidad y porque hay mucha certidumbre y confianza respecto a la marcha de la economía, más allá de pequeñas coyunturas.

Nuestras exportaciones expresan solo el 0,37 % del total de las exportaciones mundiales, es el menor porcentaje en más de veinte años y se da en el medio de un proceso de revalorización de nuestros productos de exportación. La explicación tiene mucho que ver con dos factores: un deterioro económico galopante dentro del país y la carencia de una estrategia coherente de inserción en el mundo. La coherencia y la previsibilidad son los activos más importantes que el Estado le puede ofrecer a sus emprendedores y hoy nuestro Estado no los aporta.

 

Mercosur

El desafío del Mercosur es uno en concreto: hacerlo realidad y hacerlo como una unidad. Tenemos un “Mercosur cultural” que galopa, un “Mercosur político” que va al trote y un “Mercosur económico” que da un paso adelante y dos atrás. Si decidimos formar el Mercosur, debemos aceptar las desventajas y ventajas de la integración comercial, sabiendo que las ventajas son mayores que las desventajas. Hasta tanto no tengamos una estrategia de desarrollo compatible entre los dos mayores socios, Argentina y Brasil, no habrá un Mercosur potente. Si no desarrollamos una estrategia común para los sectores más sensibles (como sí hicimos en el caso automotriz o el azucarero), no saldremos del encierro en que estamos.

Por otra parte, el Mercosur no puede ser solo, como es hoy, una unión aduanera que nos obliga a consensuar aranceles con terceros países. Tenemos que tener la posibilidad de agrandar nuestros mercados. En estos años, nuestro país primarizó sus exportaciones y solo cuenta con el acuerdo automotriz con Brasil para impulsar las exportaciones industriales. En uno de los sectores donde más ventajas tenemos como es el de los alimentos sufrimos una brutal discriminación por falta de una política comercial eficiente.

En este contexto deberíamos definir los niveles de protección arancelaria que necesita nuestra industria, pero teniendo a la vista los avances de integración logrados con el Brasil.

 

Naciones Unidas

Los foros del sistema de las Naciones Unidas constituyen el ámbito adecuado para la negociación, ya que -en su mayoría- aseguran la representación del conjunto de la comunidad internacional. La contribución argentina deberá ser particularmente activa en los organismos y foros especializados orientados a prevenir y resolver los problemas de naturaleza transnacional, como la existencia y proliferación de armas y sistemas de destrucción masiva, el tráfico ilícito de drogas, el terrorismo internacional, el crimen organizado, el deterioro del medio ambiente y las epidemias letales. Nuestro apoyo a la solución de controversias por medios pacíficos, incluyendo la participación de tropas argentinas en operaciones de las Naciones Unidas, continuará siendo un rasgo de nuestra política exterior. Habrá que decidir estas participaciones a la luz de los intereses nacionales involucrados, y teniendo en cuenta la legitimidad de la decisión internacional que las convoque.

 

Acuerdos de integración

Es necesario no permanecer ajenos a los acuerdos de integración económica y comercial que se dan en el mundo, buscando incrementar nuestras exportaciones en diferentes mercados, la cooperación económica y el flujo de inversiones directas. La República Argentina que fue líder conceptual de la región en materia de integración política y económica y creadora de organismos y mecanismos para mejorar las relaciones con nuestros países hermanos, debe impulsar procesos integradores con otros bloques económicos-políticos, tales como la Unión Europea, Alianza al Pacifico y la ASEAN.

En ese sentido, es imprescindible reencauzar el Mercosur como construcción política y económica prioritaria y recuperar relaciones maduras y constructivas con nuestros vecinos más próximos, cuyos destinos están obviamente complementados e integrados con los principios de paz, democracia y prosperidad compartida en América del Sur. Es lo que debe reflejar también nuestra visión de la integración hemisférica en los foros regionales existentes (Unasur, CELAC, Conferencia Iberoamericana).

El tema de la vigencia plena de los derechos humanos y de las libertades fundamentales constituye una materia esencial de la política exterior y requiere una acción consecuente de nuestro país en todos los foros subregionales, regionales e internacionales donde participa.

 

Malvinas

La Cuestión de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes debe estar en el centro de las políticas de Estado, con acciones diplomáticas permanentes y creativas que tengan como primer objetivo iniciar el diálogo con el Reino Unido y la difusión de nuestros títulos históricos y jurídicos en la disputa. Sin embargo, la política deberá ser reformulada de modo inmediato, no con la generación de conflicto sobre conflicto, sino con la identificación de fórmulas adecuadas “sin fines electoralistas” de corto plazo. Para ello, siendo este uno de los temas más sensibles para nuestro país, se buscarán los consensos, no sólo dentro del Congreso Nacional, sino también con una convocatoria amplia a la sociedad argentina.

La política/estrategia hacia ese objetivo es procurar retomar las conversaciones con el Reino Unido sobre soberanía, alentar las comunicaciones con las Islas para un acercamiento con la población local a fin de cooptar a dicha población, reduciendo la conflictividad para obtener el objetivo reseñado de recuperar la soberanía.

 

Antártida

La política antártica también constituye otro de los aspectos relevantes para cumplir los objetivos determinados en un nuevo gobierno. En tal sentido se inscribirá la promoción de la conservación de los recursos vivos marinos antárticos y el cumplimiento de los compromisos internacionales de nuestro país. 

 

Seguridad y narcotráfico

Vinculado a los problemas graves de seguridad que sufre nuestro país es imprescindible redoblar esfuerzos y fortalecer la participación en los organismos y foros internacionales especializados orientados a prevenir y resolver los problemas de naturaleza transnacional, como la lucha contra el crimen organizado, incluyendo el narcotráfico, el lavado de dinero, el terrorismo y la trata de personas.

 

Medio ambiente

Asignarle un alto grado de prioridad también a los acuerdos internacionales de protección del medio ambiente, incluyendo temas tan importantes como el cambio climático, la desertificación, la deforestación, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del suelo, de la atmósfera y del medio marino, la reducción de espacios habitables y cultivables, la escasez y el deficiente manejo del agua potable, la acumulación y disposición descontrolada de sustancias y residuos tóxicos, y cualquier otro deterioro de las condiciones de la vida humana en crecientes áreas del planeta. Deben garantizarse las fuentes de provisión energética para permitir un desarrollo económico y social sostenido. 

Se debe fortalecer la capacidad técnica y científica de nuestro país mediante los mecanismos de intercambio y cooperación científica y tecnológica.

 

Profesionalización e institucionalización de la política exterior

La política exterior argentina tiene a su disposición una vasta red de instituciones que han sido desatendidas en estos años, pero cuyo concurso es esencial para recuperar el rol de la Argentina en el mundo.

Así en el plano del comercio exterior resulta imperioso el regreso a la normalidad en el cumplimiento de las formas y normas del comercio mundial en especial a las de la Organización Mundial de Comercio.

Recuperar mercados será parte de la política exterior habido el deterioro y perdida constante de los mismo en atención a la aplicación de políticas de intermitencia, un sistema claro y articulado de promoción de exportaciones tendientes a que las PyMES y las economías regionales recuperen competitividad resultará complementaria del desarrollo industrial de mayor profundidad que Argentina requiere.

Para ello, será preciso dotar a la Cancillería y al Estado en general, de instrumentos y recursos ideales para cumplir esta función, así como la promoción de inversiones tan esquiva estos últimos años. Habrá, sin duda, que devolverle a la Cancillería las relaciones económicas y comerciales internacionales, para pelear por el acceso a los mercados en condiciones más cercanas posibles a lo ideal y promover el comercio y las inversiones.