Ciudades sustentables

La propuesta

 

La Argentina es un país muy urbanizado: el 93% de la población se asienta en localidades de más de 2.000 habitantes. Las tres áreas metropolitanas argentinas de mayor relevancia, Buenos Aires, Córdoba y Rosario, cuentan con 18 millones de habitantes, casi el 50% de la población del país. Llama la atención, sin embargo, la falta de correlato que existe entre estos datos demográficos y la relativamente baja importancia que ha ocupada la agenda urbana y territorial en la política argentina. El gobierno nacional nunca ha elaborado un plan para adaptar a la población urbana al nuevo entorno económico que siguió a la desindustrialización, ni ha llevado a cabo una estrategia de desarrollo urbano sostenible para mejorar la calidad de vida de las ciudades. De la mano de este Estado ausente o cortoplacista, hoy deben convivir en la Argentina metrópolis ingobernables con espacios casi desiertos. Mientras tanto, nuestras ciudades medianas y chicas crecen como pueden.

El gran desafío de hoy es repensar e integrar nuestro país a través de la calificación de las ciudades, el equilibrio territorial y la adaptación de las ciudades y sus entornos a la nueva economía. Queremos contribuir a que las ciudades argentinas sean mejores: sostenibles, socialmente cohesivas, con servicios de calidad y una ciudadanía activa. A la vez, tenemos que incorporar la dimensión territorial y demográfica a las políticas públicas, fomentando aquellas que contribuyen a una distribución de la actividad económica y de la población más adecuada. En este proceso de mejoramiento de las ciudades y de re-equilibrio del territorio nacional, será fundamental adaptar la oferta urbana a los requerimientos de las economías nuevas.

 


 

 

Integrar el hábitat, la producción y la sostenibilidad

Desde hace ya veinte años, los gobiernos locales suburbanos han estado desbordados de demandas y carentes de herramientas y recursos para dar respuestas adecuadas a las necesidades de los habitantes de las ciudades. La década pasada ofreció un escenario favorable para buscar soluciones de re-equilibrio territorial y calificación urbana. Sin embargo, nuestras ciudades se fueron degradando de la mano de una macroeconomía “de coyuntura”, de un Estado que se olvidó de planificar, que bloqueó el acceso a los gobiernos locales al financiamiento de obra, que no diseñó entornos urbanos aptos para diferentes ofertas económicas.

Creemos firmemente que una de las claves de nuestro futuro como país es repensar y construir vínculos entre las ciudades y sus entornos: nuestras ciudades deben ser un ámbito de calidad de vida y de multiplicación de la riqueza originada en nuestros recursos naturales mediante la integración de hábitat, la producción y la sostenibilidad. Debemos ocupar y gestionar mejor nuestro territorio para así estimular un mayor aprovechamiento de los recursos y contribuir a ampliar nuestras cadenas de valor. Una ocupación más inteligente del territorio también tendrá repercusiones positivas sobre la gobernabilidad, sobre las relaciones entre provincias y entre las provincias y la Nación.

Para eso, proponemos una gran innovación contra-tendencial, planificada desde el Estado y construida con los actores socio-territoriales. Queremos crear una Red de Ciudades de gran calidad de vida, donde no resulte una pérdida quedarse a vivir y que puedan ser lugares de atracción de emprendedores que buscan nuevos y mejores horizontes. Queremos crear y potenciar estímulos económicos, como el turismo, la minería, la expansión agraria o la forestación, que sirvan de “tractores poblacionales”. Al mismo tiempo, tenemos que generar las condiciones de hábitat razonable para sostener y calificar esa tendencia poblacional.

Con estos objetivos en mente, proponemos crear un área gubernamental federal de apoyo y soporte de los gobiernos locales, sobre todo en los aspectos técnicamente más críticos, como planificación, fiscalidad y políticas sociales. También es fundamental proveer estímulos a las políticas locales de ordenamiento territorial y dotación de suelo urbano e industrial,  así como de ampliación de redes de infraestructura. A la vez, debemos garantizar la conectividad y la movilidad sostenible y calificada, desarrollar políticas de promoción ambiental, y generar equipamientos vinculados con la emergencia económica del conocimiento.

Además de las políticas estrictamente territoriales, será necesario llevar a cabo una reforma gradual en la redistribución de los recursos públicos, la inversión y los subsidios con el fin de diversificar la economía hacia nuevos territorios, promoviendo sectores potencialmente competitivos y generadores de cadenas de valor. Al mismo tiempo, deberemos reconfigurar el sistema financiero para fomentar la inversión más allá de los centros urbanos actuales. Este proceso deberá estar acompañado de una diversificación territorial de la oferta de educación y salud pública de calidad y del mejoramiento de las vinculaciones interurbanas, ambos aspectos indispensables para atraer flujos migratorios y asegurar la conectividad de los centros demográficos y económicos.

No toda esa tarea puede ni debe ser hecha por el Gobierno Nacional, pero sí se requiere de un ejercicio de estímulo y de principios rectores que oriente a los gobiernos provinciales y locales. Estos, con vocación de progreso y el mejor conocimiento que da la proximidad, podrán generar en cada municipio las respuestas más acordes a su contexto y sus necesidades.

 

Plan Nacional de Ciudades Sustentables

Nuestro plan de re-equilibrio territorial e integración económica sólo es posible si logramos construir ciudades sostenibles y vinculadas a su entorno. Para lograr este desarrollo sostenible tan deseado debemos responder no sólo a las demandas urbanas sociales y económicas, sino también a las ambientales. Necesitamos sentar las bases para un desarrollo económico sustentable, que reduzca los costos que pueda tener el impacto ambiental en el largo plazo no sólo sobre la producción sino también sobre la calidad de vida de la población urbana.

Nuestro Plan Nacional de Ciudades Sustentables es una estrategia de largo plazo para reducir el impacto de las ciudades sobre el ambiente y así limitar las consecuencias negativas que pueda tener el cambio climático sobre las generaciones futuras. En línea con este plan, buscaremos también contribuir a un desarrollo económico más sostenible a través de la generación y el uso más eficiente de la energía y amortiguando los efectos del cambio climático en las ciudades con la implementación de proyectos de infraestructura crítica.

El Plan Nacional de Ciudades Sustentables tendrá objetivos mensurables y cumplibles y servirá de guía y cimiento para cada plan local. Su diseño incluirá medidas debatidas en público y su implementación será fortalecida con el apoyo técnico y financiero nacional e internacional-multilateral. Será nuestra prioridad capacitar y fortalecer las instituciones y los gobiernos locales para que puedan planificar y ejecutar acciones propias y relevantes a cada comunidad, y evitar soluciones estándar muchas veces incompletas o inadecuadas. Para esto, elaboraremos esquemas de proyectos de ley u ordenanzas modelo para la implementación local del Plan Nacional de acuerdo con las situaciones particulares de cada municipio.

La implementación eficaz del Plan Nacional de Ciudades Sustentables dependerá en gran medida de nuestra capacidad para asegurar la coordinación y la sinergia de los esfuerzos entre gobiernos locales y entre éstos y el Gobierno Nacional. Para facilitar esta coordinación, proponemos la apertura de datos, la sistematización del acceso a la información pública y el desarrollo de un sistema de monitoreo y evaluación de proyectos. Queremos diseñar instrumentos de evaluación para identificar problemáticas claves, establecer objetivos puntuales y elaborar indicadores de desempeño y sostenibilidad que permitan monitorear y comparar resultados.

La adopción de mediciones estandarizadas internacionalmente mejorará el proceso de toma de decisiones de los gobiernos locales y también les permitirá alcanzar estándares que faciliten el acceso a financiamiento externo para programas locales alineados con el plan nacional. Además, la publicación de los datos de monitoreo y evaluación de los proyectos le permitirá a los ciudadanos supervisar el progreso de los proyectos y asegurar la transparencia en su diseño y ejecución.

Creemos que una ciudad sostenible es una ciudad atractiva, integrada a su entorno y capaz de proveer oportunidades económicas sustentables y calidad de vida a sus habitantes. Estas ciudades sostenibles e integradas serán los pilares de nuestro proyecto de reestructuración del país. Este es un proyecto de reestructuración ambicioso, pero no se trata de un nudo problemático irresoluble, sino de un desafío para generar un acuerdo político de largo plazo, una plataforma para pensar en términos muy concretos el país que deseamos construir.